Santa Fe, la política y “el juego de la doble vara moral”

Santa Fe transita un momento muy delicado. La inseguridad ha tomado por asalto a la provincia marcando con dolor el paso de sus horas, principalmente en la ciudad de Rosario. En medio de una problemática falaz, cruel y dolorosa, parte de la clase política participa del “juego de la doble vara moral”, tratando siempre de hacer equilibrio entre los intereses personales y de los partidos que representan, con los reclamos y pedidos de la gente.

La dirigencia, por decisión propia, cae muchas veces en la hipocresía que encierra el “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, profesando en publico y ante los medios periodísticos una preocupación y compromiso por la sociedad que casi nunca es refrendada por los hechos, principalmente al momento de hacer efectivas las acciones que permitan llevar adelante beneficios para los santafesinos.

Por esa razón es común ver a muchos políticos en la provincia exponer convicciones y aferrarse a luchas que no sienten,  porque luego los hechos que ejecutan contradicen esas causas que juraron defender y terminan siendo esclavos de sus palabras. En tiempos de hipercomunicacion, la existencia de los archivos en la multiplicidad de redes sociales , a diario , ponen en evidencia las incongruencias que cometen, dejando al descubierto las verdaderas intenciones que llevan sus equipajes de supuestos “inmaculados” dirigentes políticos.

En Cámara de Diputados de Santa Fe estan archivados los proyectos de ley para la renovación de la fuerza policia santafesina y para su control

La política santafesina le ha dado cobijo a una particular “grieta”, inconfesada y negada por muchos de sus “actores”, pero que existe transversalmente, poniendo a dirigentes y espacios, en reiteradas oportunidades,  en posiciones demasiado opuestas. El peronismo y el socialismo en Santa Fe tienen su propia historia de desencuentros, de fuego cruzado, como también de reproches y denuncias que han llevado a generar gestos de insensibilidad social, como consecuencia de esa absurda premisa única, de la búsqueda del mejor rédito político. Da la sensación que el fin siempre justificó los medios y pocas veces importó que el santafesino de a pie quedara rehén, en esa circunstancia coyuntural de la disputa política.

El primer día de diciembre de este año, el gobernador Perotti llamó a la oposición a una reunión para tratar la situación de inseguridad reinante en la provincia, una especie de “cabildo abierto” desde donde empezar a construir, entre todos,  una posible solución al problema. Fue auspicioso escuchar a importantes dirigentes de la oposición valorar el encuentro. Joaquín Blanco presidente del bloque de diputados socialistas, fue uno de ellos y oportunamente expresó: “Desde la Legislatura estamos a disposición para coordinar políticas y avanzar en las leyes que hagan falta”. Por su parte el diputado Pullaro señaló también que:”Fue una muy buena reunión, el gobernador fue claro y eso lo valoro profundamente, dijo que va a haber apoyo a la Justicia para que vaya a fondo. Lo tomo como un buen gesto político”, las palabras de los dos referentes de la política doméstica dejaban traslucir-dato no menor- incipientes puntos de acuerdo con el ejecutivo provincial, para transitar mancomunadamente un camino que condujera a mejorar el complejo escenario de violencia que padece la provincia.   

El diputado del Frente Progresista, Joaquín Blanco abogó en coordinar acciones entre la Legislatura y el Ejecutivo para combatir la inseguridad.

¿Por qué luego de esa reunión no fue posible avanzar en las leyes que hacen falta para atacar al flagelo que tanto preocupa a los santafesinos?  Una respuesta que la clase política le debe a la sociedad de Santa Fe con urgencia y que aún esta en ciernes. Porque sigue siendo la preferencia caer en el “chiquitaje” de las ventajas partidarias que conllevan cada decisión, en vez de priorizar el bien común que las mismas tienen para la gente.

La ley de  Emergencia en Seguridad, mientras tanto, sigue varada en el Senado provincial por una “falta de consenso” dentro de la “comarca” donde Traferri y Felipe Michlig  mueven los hilos a su antojo, era  previsible y obvio entonces, que le bajaran el pulgar al proyecto. En la Cámara de Diputados, el tema ni siquiera se trató, es más nunca figuró en la agenda de la comisión de Labor Parlamentaria. La lógica amigo-enemigo, mas allá de lo que se enuncia, sigue gozando de muy buena salud.

Esta semana la iglesia católica, los pastores, organizaciones sociales y familiares y víctimas de la inseguridad llevaron adelante en Rosario una “marcha por la paz” e hicieron público un comunicado donde le piden al gobernador y a sus funcionarios una acción más decidida para combatir la inseguridad, a la justicia que cumpla correctamente la parte que le toca y exigieron a la legislatura provincial, “no priorizar las vacaciones y agilizar el tratamiento de los proyectos de ley relativos a la renovación de la fuerza policial y su control, así como una ley de seguridad ciudadana”. Para el congreso provincial el mensaje fue claro “póngase a laburar y déjense de mirarse el ombligo” que en las calles esta muriendo gente y que las herramientas que necesita el estado para atacar el problema dependen de una mano levantada de los legisladores en el recinto. La duda pasa por saber si aquellos a los que fue dirigido el reclamo tomaron debida nota del pedido o seguirán mirando para otro lado.

El futuro del senador Traferri se define el próximo martes cuando la Corte Suprema dictaminará si le quita o no los fueros parlamentarios.

Otro ápice de atención en estos últimos días del año estará centrado en lo que suceda el martes próximo cuando la Corte Suprema se expida sobre la inconstitucionalidad o no,  de los fueros de los legisladores santafesinos. Si se decide quitarle el amparo a Traferri para que pueda ser sometido a un proceso penal por su supuesto vínculo con el juego clandestino, se rompería – de alguna manera – el corporativismo mostrado en la Cámara Alta del Congreso de la provincia con el sanlorencino. Que pasará con el “elenco estable” de Santa Fe, como recurrentemente lo califica el ex concejal rosarino Roy López Molina, y su respaldo a Armando Traferri, si el senador es finalmente juzgado.

La pregunta se cae por si sola: ¿Continuará inalterable el apoyo o el devenir de los hechos en la justicia hará cambiar la actitud de algunos legisladores?. El tiempo será el encargado de escribir con buena letra esa historia , que quizás, también quedará teñida para sus protagonistas por el barniz indeleble de un nuevo “juego de doble vara moral”, ese juego al que nos tienen acostumbrado algunos actores de nuestra política provincial. Lamentablemente..

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